EL ESTUDIOSO DE LA FELICIDAD

JORGE YAMAMOTO. INVESTIGADOR DE LA PUCP HA DISEÑADO, JUNTO A SU EQUIPO DE TRABAJO, UN MODELO PARA EVALUAR, MEDIR Y CUANTIFICAR LA FELICIDAD QUE YA SE APLICA EN OTRAS PARTES DEL MUNDO

¿Somos felices los peruanos?
Mucho más felices que los estadounidenses, los ingleses o los japoneses. Hay un dicho peruano que podría reflejar esto: "No se gana, pero se goza". En esos países hay una enorme motivación económica y se desarrolla una gran competencia e individualismo que, finalmente, va en contra de la amistad, la diversión, el tiempo libre, la familia y otros elementos humanistas. Lo que se ha comprobado en diferentes estudios --y en el Perú también-- es que las fuentes para el bienestar subjetivo son las que están arraigadas en la naturaleza humana, como tener una familia o un buen lugar para vivir.

¿"No se gana, pero se goza" no es también una justificación para la mediocridad?
La mediocridad tiene una connotación cultural. En las culturas colectivistas como la amazónica o la andina tradicional no se trata de tener más que el otro, sino de progresar individualmente, pero en armonía con la comunidad. Por eso en estas comunidades hay poco desarrollo económico, pero un desarrollo humano muy grande. En las comunidades amazónicas pequeñas y tradicionales el peor insulto es ser 'mishico', es decir, ser mezquino, no compartir.

¿Y si hay tanta felicidad, por qué la gente sigue migrando a la capital?
Porque, de alguna manera, existe una suerte de sueño moderno que se ha vendido en estas pequeñas comunidades tradicionales. En vez de que reconozcamos las diferencias y ver que cada cultura tiene cosas buenas y malas, se ha vendido la idea de que lo campesino es lo subdesarrollado y, por el contrario, lo urbano y lo moderno son lo perfecto, lo mejor y lo deseable. Cuando en la práctica la investigación indica que esto no es así.

¿Estas investigaciones podrían conducir a la creación de, por ejemplo, una pastilla de la felicidad?
Teóricamente, es posible, pero la tendencia no va por ahí. Nuestros estudios indican que uno de los problemas de la felicidad del autodenominado Primer Mundo es estar empecinados en la búsqueda del placer y de la felicidad. Eso los está llevando a aumentar sus índices de depresión e infelicidad. Si tenemos afectos positivos muy intensos, hay una sobrecarga del sistema nervioso y eso va a llevar a que, automáticamente, busquemos una emoción opuesta para que el sistema nervioso se equilibre. Si al cerebro le damos, de manera intensa, situaciones para que nos sintamos muy felices, este nos va a pasar la factura y nos puede llevar a períodos de depresión sin aparente causa. O, en una siguiente oportunidad, aquellos elementos que antes nos daban placer ya no resulten suficientes y se busquen más. Es una situación semejante a la farmacodependencia, pero en vez de drogas es la búsqueda frenética de la felicidad. En contraste, en las pequeñas comunidades tradicionales andinas, la vida permanece muy rutinaria, pero tienen unas cuatro ocasiones de placer muy intenso que son las fiestas patronales. Ahí se da una regulación más moderada (de estímulos positivos) y la gente vive de una manera más feliz.

¿Pero una buena situación económica no influye en la sensación de felicidad de una persona?
Hay un nivel mínimo sin el cual las personas no pueden ser felices. Es el caso de Etiopía: ahí hay buenas redes sociales, pero la gente se está muriendo de hambre. Es totalmente distinto a los Andes o la Amazonía peruana porque, como son sociedades agrícolas, ahí nadie se muere de hambre. En el otro extremo, está comprobado que más bien el exceso de recursos económicos hace que la gente entre en trompo y, dicho de manera coloquial, no sepa qué hacer con su plata y entre en un espiral de infelicidad. La felicidad no está en función de cuántos recursos tengan, sino de la relación entre los recursos existentes y las metas que se proponen.

¿Por qué los japoneses, estadounidenses e ingleses están tan tristes?
Creo que sufren de sobredesarrollo y han alcanzado un nivel exagerado de satisfacción de necesidades. Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía, propuso el concepto de la faja hedónica: cuando hay una secuencia de meta alta y satisfacción, otra meta y otra satisfacción, se llega a una faja sin fin en donde no hay cuándo detenerse y esto crea infelicidad. Así, la gente está pensando cuál es el último modelo de Ipod o se compran ropa y si tiene un defecto, para ellos es una crisis existencial y fuente de infelicidad.

SEPA MÁS
Jorge Yamamoto ha participado como investigador en un estudio sobre la felicidad en Etiopía, Bangladesh, Tailandia y Perú.
La investigación de la felicidad hoy en día no se basa solo en encuestas, sino también se hacen tomografías y encefalogramas que detectan los cambios en la actividad cerebral ante ciertas situaciones.

http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2007-10-14/ecen141007f4.html

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