"En cuestiones de cultura y saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da". Antonio Machado
La vergüenza en cuestión: Una cuestión de vergüenza
Por Alín Salom (El Garraf-Barcelona)
El psicoanálisis no pretende curar, suprimir la vergüenza, "desvergonzar" al sujeto. Como tampoco pretende desculpabilizarlo. No pretende perdonarlo -que es lo que suele hacer el amo, la religión- ni subestimar sus razones para sentir vergüenza. Únicamente pretende desangustiarlo. ¿Por qué esta posición en la cura? ¿Por apego a principios éticos? Hay más: hay razones epistemológicas. Si el tratamiento reprime la culpa y la vergüenza del sujeto, no entiende nada; no puede comprender nada del síntoma, de lo que le pasa al sujeto. Porque el síntoma es una formación transaccional.
Vivimos en tiempos de impudicia. Reina el imperativo de exhibirse o de mirar. De eso hay que gozar. Parece que todo se puede decir, todo se puede contar, todo se puede mostrar, que la intimidad, la privacidad, ya no existen. Son tiempos de gran hermano. Tenemos la impresión de asistir al ocaso del pudor; la gente parece más desvergonzada que nunca. No obstante, la vergüenza no ha desaparecido. Al contrario: sigue presente; incluso hay más vergüenza que nunca, aunque la mayor parte de las veces permanece inconsciente. Por un lado, hay un imperativo exhibicionista y voyeurístico; es la era de los reality show, espectáculos de una sociedad más o menos perversa. Pero por otro lado, muchos sujetos se mueren de vergüenza. El reto de estos shows es acabar sorprendiendo al sujeto, mostrar siempre más de lo que se había llegado a mostrar, decir cada vez más de lo que se había llegado a decir. Mostrar hasta la indignidad, hasta conseguir provocar la vergüenza propia o ajena. En definitiva, la sociedad postmoderna goza de degradar al sujeto.
No sólo sienten vergüenza los neuróticos. En los psicóticos también hay mucha vergüenza; más vergüenza que culpa. Muchos de ellos no se sienten culpables; es difícil que se sientan culpables, por una cuestión estructural. Atribuyen su enfermedad mental a la genética, a la biología, a alguno de los muchos subterfugios que ofrece el cientificismo. Pero sí que se sienten avergonzados. A veces, el “estigma” se lo ponen ellos mismos, como expresión de su vergüenza. De su vergüenza de no ser "normales", no estar a la altura de las exigencias de la vida o de la sociedad. Por su “falta en ser”. La vergüenza siempre tiene que ver con la falta en ser.
Los adolescentes también parecen hoy en día abrumados por la vergüenza. De no estar a la altura de las expectativas de sus padres, de la escuela, de sus iguales… Sufren, no de falta en tener, sino de falta en ser.
Hay un profundo sentimiento de indignidad en muchos: en los parados, en los que no consiguen salir adelante, ganarse la vida, los que no consiguen consumir, los que no logran su plus de goce, los que no consiguen “triunfar”. Como en la película Full Monty, donde hay un personaje que se queda en el paro y no se lo dice a su mujer. Sale cada mañana de casa con traje y corbata y no vuelve hasta que acaba el horario laboral.
En esta sociedad, aunque hay mucha tolerancia y pocas prohibiciones, pesan muchísimo los ideales y, en primer lugar, el ideal narcisístico. Vivimos en la época de los selfies y de los orgullos, como el gay pride, el orgullo gitano, el orgullo creyente... Por eso el sujeto contemporáneo, este sujeto que se hace selfies y celebra orgullos diversos, es más vulnerable que nunca a la vergüenza.
¿Qué es la vergüenza? El DRAE dice: “Turbación del ánimo ocasionada por una falta cometida o por una acción deshonrosa, propia o ajena. El Lexis dice [definición de la “honte”] más o menos: “indignidad que inflige un deshonor humillante; sentimiento penoso de la propia bajeza, deshonor, rebajamiento delante de los otros; sentimiento de malestar, provocado por la timidez, la modestia, la falta de seguridad, el temor, etc.
En el antiguo griego, el pudor, el sentido del honor, se decía “aidós”. Los griegos le daban un lugar muy importante, veían en él la raíz de la moral (Protágoras, el mito de Prometeo). La civilización está íntimamente relacionada con la instauración del pudor, de la capacidad de sentir vergüenza. No sólo la cultura clásica, sino también la mitología oriental coloca la vergüenza en el origen: Adán y Eva comen del árbol del conocimiento del bien y del mal y descubren de repente que están desnudos… Son confrontados con su castración. Es el grado cero de la moral, la pérdida de la inocencia a partir de la cual son expulsados del paraíso, quedan separados del Otro, a merced de la mirada del Otro.
La vergüenza tiene que ver con la revelación de la falta en ser (más que con la falta en tener) bajo la mirada de un gran Otro. ¿Por qué con la falta en ser? El sujeto está taladrado por un cuestionamiento ontológico: ¿quién soy?, ¿quién o qué debo ser?, ¿cómo justificar mi existencia? Sabemos cómo intenta el pequeño neurótico responder a la cuestión. Colocándose como el falo de la madre, encarnando el objeto que le falta a ella -y también a él-, intentando colmar a la madre y velar su castración.
El yo, la imagen especular, se construye sobre la base de una impostura ontológica. La vergüenza surge cuando cae la impostura. El niño descubre que no colma a la madre, que su pene es insuficiente; la niña descubre que no lo tiene. Cae el niño de su identificación imaginaria al falo. Hay un momento de destitución subjetiva; cae la identificación imaginaria, queda la castración al descubierto. Y encima también queda al descubierto la impostura. La vergüenza es el descubrimiento de la insuficiencia fálica bajo la mirada del Otro. Pero la falta en tener redunda en falta en ser. La imagen cae, el sujeto queda desnudo, castrado, aparece la vergüenza. No se trata de una mera caída de semblantes. Hay mortificación, herida narcisística. La vergüenza afecta el sujeto en el sentimiento de existir más íntimo. La vergüenza es la caída de la impostura del yo fuerte, de aquel yo que se sostenía en una especie de selfie.
La vergüenza toca el sentimiento de existir. Confronta al sujeto con su falta en ser. La vergüenza tiene poder de destitución subjetiva, poder de melancolización del sujeto. El sujeto queda degradado, como un desecho ante la mirada del Otro. La vergüenza tiene una dimensión fuertemente imaginaria. Lacan recoge el paradigma de la vergüenza de El Ser y la Nada de Sartre. Un sujeto mira por el agujero de una cerradura hasta que escucha de repente el ruido de unos pasos. ¡Alguien lo ve espiando, lo pilla en pleno goce miserable! Ahí es donde aparece el subidón de la vergüenza. El que lo sorprende es un gran Otro, no hay duda. Un Otro primordial que ve. De allí el icono del ojo de Dios en el cielo...
¿Qué diferencia hay entre la vergüenza y la culpa? No hay duda de que son parecidos. Forman parte de la misma serie. Pero la vergüenza es un afecto primario de la relación con el Otro; la culpa es un afecto más complejo. En la vergüenza, el Otro primordial ve; en la culpa, el Otro habla y juzga. El Otro es portador de los valores que el sujeto ha transgredido. La vergüenza está en relación con el goce (toca lo más íntimo del sujeto); en cambio, la culpa está en relación con el deseo. En la vergüenza hay un desfallecimiento del lado del ideal del yo; en la culpa, del lado del super-yo.
Esta sociedad por un lado produce el declive del pudor, pero por otro lado el auge de una vergüenza inconsciente, inconfesable. Dos textos de sociología aclaran el horizonte: La sociedad del espectáculo de Guy Debord (1967), que es un clásico, y La sociedad de la transparencia de Byung-Chul Han (2013), un texto muy reciente.
Debord dice que vivimos en una sociedad del espectáculo, espectaculista. Toda la vida social se anuncia como una inmensa acumulación de espectáculos. Publicidad, propaganda, información, consumo de diversión: éste es el modelo de la vida dominante. Todo se vive como una “representación”. La vida humana queda reducida a mera apariencia. Lo que es bueno aparece, lo que aparece es bueno. Todo lo real ha de hacerse imagen. El espectador queda hipnotizado, totalmente alienado. Cuanto más mira, menos vive. El espectáculo refuerza su aislamiento. La sociedad del espectáculo está compuesta por una multitud de espectadores solitarios ante las múltiples pantallas. El espectáculo consiste básicamente en la exhibición de la mercancía. Occidente domina sobre el resto del mundo en tanto que sociedad del espectáculo, imponiendo la ecuación “Bien = mercancía”. La sociedad capitalista, es decir, la sociedad de la mercancía, degrada el ser en tener y el tener en aparecer. La mercancía coloniza la vida social. El espectáculo no es un suplemento. Es el corazón del irrealismo propio de la sociedad del hiperconsumo.
Byung-Chul Han dice que vivimos en la sociedad de la transparencia, de la hiperinformación, de la hipercomunicación, la hipervisibilidad, la era de la post-privacy. Al fin y al cabo la privacidad no siempre ha existido. Es un invento histórico. Parece haber llegado a su fin. La obsesión de la actualidad es que la información debe circular. Y ese movimiento es un movimiento de una envergadura bestial: hay una masa de información creciente que pulula. Hoy en día se reclama efusivamente la transparencia. No obstante, Han dice que el alma humana necesita esferas en las que pueda estar en sí misma, sin la mirada del otro. Reivindica el derecho al secreto, a la alteridad. Defiende una actitud de distancia. Por ejemplo, en la política, es necesario el secreto, porque es el ámbito de la estrategia. Una transparencia total paralizaría la política. En el amor es necesario el secreto, para respetar la alteridad del otro, para conservar el misterio del otro, la atracción hacia el otro, el amor. La sociedad de la transparencia es una sociedad pornográfica. Hace de todo una mercancía –mercancía desnuda, sin secretos, entregada a una devoración inmediata. En el conocimiento es necesario, si no el secreto, por lo menos un menos de información, para producir un más de saber. Hay que tener, como decía Nietzsche, una voluntad de ignorancia. Vivimos, dice Han, en la tiranía de la visibilidad, en una sociedad de la confesión, del desnudamiento permanentes. La sociedad de la transparencia es evidentemente una sociedad del control; vivimos en un panóptico digital.
Según Han, esta sociedad de la transparencia pretende desmontar cualquier tipo de negatividad, uniformarlo todo, alisarlo todo, convertirse en una sociedad positiva. Asistimos a la muerte de la dialéctica. En facebook uno solo puede clicar sobre: me gusta. No puedo poner: no me gusta. La sociedad de la positividad pretende domesticar y positivar todo. Por ejemplo, el amor: los individuos ya no quieren enamorarse en el sentido de “caer” enamorados: fall in love, tomber amoureux. Señala Han que Meetic promete enamorarse sin caer, sin herirse, sin la dimensión trágica del amor. ¿Pero hay amor sin caída, sin herida? Hoy en día aparecen en nuestra sociedad, dice Han, las enfermedades del exceso de la positividad: el cansancio y la depresión.
El discurso psicoanalítico no es ajeno a la implantación de la sociedad de la transparencia; participó inicialmente del ocaso del pudor. Propuso desvelar cosas que jamás anteriormente habían sido desvelados. El análisis invita al sujeto a abandonar el pudor en el diván, exponer su intimidad. Al hacerlo el sujeto desvela su castración, se confronta con la falta. El análisis hace pasar mucha vergüenza, provoca un prolongado proceso de destitución subjetiva. Esto es lo que da a la cura su dimensión trágica. Pero las dos destituciones subjetivas, la vergüenza que se pasa en el psicoanálisis y la vergüenza fuera del análisis, son diferentes. Fuera de análisis, la destitución subjetiva es salvaje. En cambio en el análisis, la destitución subjetiva está acompañada por la elaboración de un saber nuevo; además el sujeto cuenta con la transferencia. En el análisis, la vergüenza disminuye, al admitir finalmente el sujeto una modalidad de goce propia; y finalmente la transparencia encuentra un límite. En Cause et consentement, Miller daba la siguiente metáfora: en cada sesión es como si el analizante pasara por una aduana. Siempre tiene cosas que declarar; siempre se da cuenta de que se ha dejado algo sin declarar, se siente culpable y lo trae a la sesión siguiente. Pero al final del análisis, Miller dice que el sujeto se permite pasar la aduana sin declarar todo; se permite finalmente pasar algo de contrabando. Se autoriza a ello. En cierto sentido pone un fin a la transparencia.
Se podría decir que en el psicoanálisis el sujeto puede prescindir de la vergüenza a condición de servirse de ella. Es decir, el psicoanálisis lacaniano no es ni un selfie ni una terapia del orgullo. Pone un límite, no obstante, al dominio y al dolor de la vergüenza. Aligera el peso de la vergüenza permitiendo extraer un saber nuevo, permitiendo reconocer detrás de la impotencia lo que había de imposible, permitiendo al sujeto asumir su falta en ser y acceder a la dignidad del deseo.
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* Texto surgido a partir de la última reunión del Grup de Treball Psicoanalític del Garraf (23/05/2014), sobre el tema de la Vergüenza. Grupo de estudio auspiciado por la ELP.
Fracaso escolar
Por Cecilia Restrepo Gil
Psicoanalista (Medellín-Colombia)
La época actual trae el problema del fracaso escolar, este aparece cuando la enseñanza se institucionaliza, es decir se crea la Escuela, se colocan logros y competencia, se unifica un saber y se considera que ese saber debe ser asimilado y aprendido de igual forma para todos. Por otro lado se considera que alguien es persona si estudia; por lo tanto, si hay fracaso escolar se fracasa en la vida...
Seguir leyendo en el siguiente link:
http://www.ecosesa.com.co/Doc/Noticias/El%20fracaso%20escolar.pdf
Las identificaciones y las migraciones indígenas

Varité
De inmigrantes y segregación
Enero 2012
Las identificaciones y las migraciones indígenas
por María Elena Lora [*]
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Con el inicio del año 2010 se cumplen 81 años de una obra esencial del psicoanálisis: Psicología de las masas y análisis del yo de Sigmund Freud. Este texto representa un punto de inflexión y nos indica una preocupación por la problemática social o de las masas cuyo análisis es insuperable. Es muy difícil encontrar un escrito tan preciso sobre el tema de las instituciones, masas e individuos, por lo que su referencia se constituye en un sendero luminoso a seguir, pues el recorrido de esta obra marca claramente el enlace de estos tres aspectos. Asimismo se trata de una obra que nos refiere al sujeto, a sus identificaciones y al lazo social.
Posteriormente, Jacques Lacan efectúa el aporte de una visión a la vez complementaria y renovadora sobre conceptos como identificación, yo ideal, Ideal del yo, rasgo unario. En la última enseñanza de Lacan se vislumbra un nuevo aspecto no solo relacionado a las identificaciones imaginarias y simbólicas, sino vinculado a un "algo" irreductible que él llamará la "identificación real", porque carece de símbolo, de significante y de letra, y esconde ahí un modo de gozar. Será en relación a esa identificación real, singular, que reconsiderará varias cuestiones como la del amor, el cuerpo, y un goce real del cuerpo, opaco, irreductible.
En esta oportunidad nos limitaremos a esbozar algunas consideraciones sobre las identificaciones al Ideal del yo y, además, indagar su peso en la época actual. Lacan plantea, en torno a la noción de sujeto, que éste es alguien que carece de identidad y al que el Otro da respuestas, da identificaciones cuya fuerza intenta solucionar el desgarramiento de origen. Hay una falta de ser, falta que se resuelve con las identificaciones, y donde en lo más íntimo de una identificación es donde más uno sufre.
La identificación al Ideal del yo, tan crucial para sostener la imagen de sí, para atemperar la pasión imaginaria, nos muestra, por un lado, la vertiente pacificante de esta identificación y, por otro lado, el riesgo de introducir la segregación. Así el tema de la identificación va íntimamente ligado al de la segregación y la exclusión. Según el Ideal del yo, uno mide, regula su yo y los objetos. A la identificación a un rasgo único Lacan la denominará rasgo unario, cuya lógica es sostener lo Uno. El valor de esta identificación consiste en definir un conjunto, y determina que un sujeto pertenezca o no al conjunto. De este modo este Uno se hace igual al todo en el Ideal del yo y opera como una respuesta ante la escisión, ante la división subjetiva.
Estos conjuntos comportan un enorme valor lógico, otorgan consistencia; pero inherente a este aspecto se produce la segregación. El elemento excluido habita en la definición misma del conjunto, únicamente con él se puede cerrar y dar el ser. La exclusión lógica lleva a lo real, el elemento excluido es el objeto "a", es el propio objeto excluido, desconocido, un objeto que otorga satisfacción pulsional.
Es un objeto cualquiera, singular, que no se generaliza ni sirve para armar un conjunto de objetos. Vale decir, las personas no disfrutan de similar manera, nadie satisface sus pulsiones ajustándose al Ideal del yo. Así la satisfacción pulsional tiene que estar excluida del conjunto de los ideales.
El psicoanálisis trata este aspecto con notable precisión y advierte sobre el mal uso de las identificaciones al Ideal. En otros términos, la patología de la identificación al Ideal se entiende no solo como defender un rasgo del Ideal sino que hay que agregar que aquel que no lo tiene es alguien a ser excluido. Entonces, la identificación del sujeto a un significante ideal implica necesariamente la segregación de una parte de su ser, un rechazo de lo inaceptable desde el punto de vista del Ideal del yo.
Advertidos sobre este aspecto y por razones de la época actual, se torna crucial reflexionar sobre la inquietante vida cotidiana en un mundo global. La caída de los ideales y la uniformización de un mundo único que se postula, por lo demás, como el mejor de los mundos posibles, se hace a imagen y semejanza de los intereses de una minoría satisfecha cuyo estilo de vida y patrones de consumo sirven de modelo para multitudes excluidas de los beneficios del progreso. Este estilo de vida configura un escenario destinado a armar conjuntos de identidades, y para cerrarse se armarán las identidades que deben quedar fuera del conjunto. Bajo el discurso falaz de la multiculturalidad en tanto respeto a la diversidad, se ve el efecto segregativo de la globalización que se visibiliza con la presencia de comunidades de "indios", "migrantes", "movimientos indígenas" y "campesinos sin tierra".
Tal el caso de "la alarma social" que constituye la migración de indígenas aymaras hacia las ciudades donde son despiadadamente despojados de sus identificaciones, sus formas de lazo social y reducidos a feroces condiciones de exclusión y racismo.
Este fenómeno se observa en una creciente urbanización en la ciudad de La Paz como una tendencia nueva y cada vez más fuerte, cuya causa principal reside en la migración masiva de indígenas aymaras provenientes de áreas rurales del país. Esta pujante migración indígena aymara halla su origen en el desempleo, pobreza, exclusión que, junto al abandono del Otro (Estado), conducen a dejar poblaciones prácticamente fantasmales.
Asimismo, cabe apreciar que existe otro tipo de factores como la ilusión de un estilo de vida deslumbrante y la constitución de un Otro idealizado que le otorgará un lugar, recursos y nuevos lazos sociales. Todos estos factores, en suma, se delinean como las causas más contundentes para emigrar a la ciudad.
Preciso es señalar y advertir que, estructuralmente, la migración conlleva dos movimientos: salida de un lugar de origen y llegada a un sitio de destino; en el interior de estos dos movimientos se arriesga la integración de cada sujeto, en otros términos, se juegan sus identificaciones y el lugar que pueda tener su modo de goce y cómo hacer con eso en el nuevo contexto. Dentro del campo de la migración resulta relevante destacar la interpretación que hace el migrante y la sociedad sobre los ideales y expectativas de las políticas de integración.
El grueso de la población indígena aymara que emigra a la ciudad por falta de recursos económicos, apoyo social y familiar, termina engrosando el sector marginal de la población urbana y se queda acantonado, identificado a un desecho, un resto social. Queda en una situación de desamparo social, que halla su contrapunto en un desamparo real que emerge como angustia o como un goce transgresor convirtiéndolo en victima o delincuente frente al Otro urbano.
Se trata de la existencia de una masiva población de niños y jóvenes que tienen que enfrentar situaciones de explotación, violencia y racismo. Asimismo confrontan el vacío de referentes e intentan acceder a diversos objetos de goce dirigidos a taponar cualquier signo de sufrimiento y enmascarar la división subjetiva, su propia extrañeza; sin embargo, únicamente se rezagan en el aislamiento de su identificación con el desecho, tal cual un resto, un objeto, sabiendo que a partir del objeto "a" no se teje lazo social, sino que es lo que cae del lazo social.
El significante indio-migrante deviene un modo de estigmatizar y señalar que el Otro es extranjero; una nominación que se mantiene y designa a los hijos de migrantes dando consistencia, de esta manera, a una forma de exclusión social. La conformación de grupos de jóvenes aymaras y su diversidad se reduce en la expresión "movimientos sociales aymaras" y con ella se confiere al Otro el rasgo de comunidad cerrada, frente a la cual se toma distancia, lo que nos da cuenta de una discriminación que perdura frente al Otro.
Este colectivo conformado por indígenas aymaras es asimilado dentro de un escenario distinto denominado multicultural, con el que se intenta definir la existencia de una unidad en la diversidad. Esta propuesta habla de un sujeto construido en la reivindicación de las identidades étnicas, sin pensar que esta reivindicación puede solapar la exclusión y la discriminación. Por lo menos así lo señala Z. Bauman, para quien este modelo implica una fragmentación subjetiva frente a la incertidumbre, a la ausencia de planificación. Aquí se puede ver todo un proceso de transculturación en distintos niveles, lo que abre muchas veces la dimensión del sin sentido frente a lo cual la respuesta del sujeto es fantasmática.
Este fenómeno de transculturación se visibiliza en conflictivas circunstancias sociales y subjetivas que se entretejen. Se pueden presentar conflictos de tipo social como figuraciones o rechazo mutuo. Baste el ejemplo de la identificación a ciertos valores culturales urbanos como el cambio de vestimenta, hábitos de consumo, modos de goce o rechazo a los orígenes. Estos se erigirán, como dice Bourdieu, en una "manera de distinguirse", armándose de esta manera un lugar en el Otro, en el intento de ser reconocidos por sus nuevas identificaciones en el lugar de acogida. No obstante, para el Otro urbano se vuelve insoportable el hecho de que estos migrantes aymaras funden y se reúnan en redes sociales que funcionan como espacios aptos para recrear costumbres de la comunidad de origen y, aún más, para mitigar el sufrimiento inherente al cambio de lugar y el surgimiento de síntomas nuevos o reediciones de síntomas anteriores.
Todos estos cambios afectan las identificaciones, pero no anulan la condición del sujeto fundado como excluido de sí, es decir que hay algo que permanece en uno, más allá de los cambios. Desde el psicoanálisis sabemos que el sujeto sufre de una falta en ser y que las identificaciones son un velo de su ser de goce; también que la proximidad de la alteridad del Otro es lo que funda la exclusión, el racismo y produce la confrontación de modos de gozar incompatibles. En otras palabras, la manera que tiene el Otro de gozar y que se expresa como: "indios en movimiento", "indios ignorantes", "no trabajan bien", "demasiado mugrientos", indica que de cualquier forma este Otro siempre está ligado a una parte de goce inmerecida. La verdadera intolerancia es la intolerancia al goce del Otro.
En las condiciones actuales del mundo caracterizado por un pragmatismo ciego que pretende borrar el pasado, y cuando las identificaciones fundamentales son tocadas, el sujeto queda reducido a ser el objeto que responde al punto de falta del Otro. En consecuencia, cuando se fuerza al sujeto hacia distintas formas de exclusión, acontece la pérdida de la subjetividad, lo que conlleva la identificación al objeto. Esto nos permite afirmar que la identidad, cuando se atraviesa la frontera del sentido, es hacerse idéntico al objeto.
Abordar por la vía del Ideal colectivizante la falta en ser, fuerza al sujeto a lo peor, pues lo más íntimo le está ocultando la verdad de su inconsciente y su modalidad de goce. Es desde la ética del psicoanálisis que podemos aportar una lógica distinta, que posibilite atemperar la locura de las relaciones sociales y la exclusión a que se somete a jóvenes aymaras, es decir, se trata de operar con cierta prudencia, acompañadolos en el proceso de reinventar lazos sociales inéditos, uno por uno, para lograr una apertura donde ellos puedan construir una narrativa de su propia historia y asumir responsablemente un goce existente más allá de los ideales. La dignidad humana es la de cada quien en su irreductible singularidad: he ahí una apuesta del psicoanálisis frente a la "indiferencia" como síntoma social actual, allí donde se juega algo que hay que poder tolerar.
Notas
* NEL-La Paz.
•Freud, S.: "Psicología de las masas y análisis del yo", en Obras Completas, Vol.XVIII, Amorrortu Editores.
•Lacan, J.: "La identificacion". Seminario inédito.
•Lacan, J.: "La agresividad en psicoanálisis", en Escritos I. Siglo XXI, México, 1989.
•Laurent, E.:"Patologías de la identificación en los lazos familiares y sociales". XV
•Jornadas Anuales de la EOL, Argentina, 2006.
•Miller, J.-A.: Extimidad. Paidós, Argentina, 2010.
•Indart, J.C.: "El malestar de las identificaciones en la época actual". III Coloquio de la NEL en Bolivia, 2008
•Bauman, Z.: Vidas desperdiciadas. Paidós, Argentina, 2005.
•Bourdieu, P.: La distinción. Criterios y bases sociales del gusto. Taurus, México, 2002.
•Jameson,F. y Zizek, S.: Estudios culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo. Paidós, Argentina, 1998.
•Guaygua, G.: "Cambios en las relaciones sociales y familiares de migrantes de El Alto-La Paz". PIEB-Bolivia 2010. La Paz, 2010.
¡FELIZ NAVIDAD!
Cine: Red Social

Actividades periódicas - CI-NEL
La experiencia psicoanalítica: "La red social"
Intervención en la tertulia psicoanálisis, cine
Por Teresa Ferrer (España)
14 de julio de 2011
Hola buenas tardes a todos, hemos elegido esta película como preámbulo al ciclo que pensamos organizar en otoño, "la mujer en el cine", lo cuál quizás produzca extrañeza, ya que el mayor tiempo trata de hombres: las relaciones entre Mark Zuckerberg, Eduardo, los gemelos Winklevoss, el amigo de los gemelos y Sean Parker, siendo la presencia de las mujeres muy lateral y corta: Erika, y la abogada del final, así como la novia de Eduardo.
¿Por qué elegir la película que narra el más novedoso de los inventos actuales para el tema de la feminidad? Red social se llama, y en ella se plantea, tanto por la invención, como por la forma de hacer de Mark Zucker, una novedosa forma de "vínculo social", que como tal está basado en el amor, pero un amor determinado. Lo que es social, lo social, tiene como base de su construcción siempre el amor, el amor como vinculo entre hombres y mujeres, que son los componentes de la especie humana. Esto durante siglos ha permanecido con unas reglas precisas, pero ahora vivimos tiempos de cambio, tiempos que los sociólogos llaman "líquidos" a diferencia de los tiempos anteriores "sólidos", por la pregnancia que antaño había de los ideales, las identidades, las demandas, la identificación etc., y que ahora no se encuentran ya, pues este tiempo que nos toca, se caracteriza, no creo que por una desaparición del ideal, sino por un cambio en cuanto al contenido del mismo. Estamos asistiendo a un auge de los valores femeninos, frente a los masculinos que acamparon en toda la era anterior, la comprensión, el cuidado, la escucha, la intuición, se instalan en el lugar de la valentía, el heroísmo, el sacrificio, la gloria. Vivimos en una sociedad dónde la posición masculina, deja paso a la nueva corriente dominante: la femenina, una aspiración hacia la feminidad se abre paso en el mundo.
Y esto es muy raro, pues siempre la humanidad ha vivido bajo la égida de la masculinidad, teniendo como Tabú, lo femenino, lo diré ya por su nombre, teniendo como tabú: el goce femenino. Pero lo que está ocurriendo, no voy a entrar en la exposición de sus causas, produce en efecto (pues hay gente que no está de acuerdo), un cierto número de fundamentalistas, que quieren restablecer la aspiración al orden androcéntrico del que grandes religiones de la humanidad dan un esplendido ejemplo; lo que les enerva especialmente. Hay causas sociales, históricas, todo lo que se quiera, invenciones a las que estamos asistiendo, en las que el fenómeno más profundo es la aspiración contemporánea a la feminidad. Y las resistencias y el desorden, el delirio y la rabia en la que esto sume a los paladines del orden androcentrico, asistiendo a las grandes fracturas entre el viejo orden, y el orden nuevo, se descifra, como el orden viril reculando ante la feminidad y bueno no hay que extrañarse pues ella formula en primera instancia: un niño, es aún mejor que el órgano del hombre, y una vez introducido el amor maternal comienza todo, la familia, la sociedad... esto en primera instancia. Lo que unido a que se opone por la misma lógica al sistema de prohibición-trasgresión propio del falo, hace que se desaten grandes y fuertes ataques y arrebatos. Ese estar fuera del falo contraría al sistema de prohibición-trasgresión impuesto por el hombre desde los albores de la historia. Es lo que se está asentando en el mundo, produciendo una muy violenta repulsa: Facebook, el goce femenino.
El estudio del goce femenino es uno de los temas princeps del psicoanálisis. No es como se pudiera pensar un goce distinto al goce masculino, lo que produciría un binarismo: la mujer el goce femenino, el hombre el masculino, se les compara y son complementarios. No, la gran brillantez del goce llamado femenino, es la forma que tienen verdadera de gozar los humanos, tanto el hombre como la mujer, y es por eso que hemos escogido esta película en la cual podemos observarlo plenamente: la red social.
La película comienza con una interpretación de una mujer hacia Mark, Erica, le interpreta de la forma más clásica que pueda haber, por lo que le da una significación que sugiere una patología psiquiátrica en el personaje de Mark que nos influirá mucho durante todo el film, llevándonos a considerarlo del lado asocial, excluido, raro, pero insisto "enmarcado" en una patología de la psiquiatría actual. Nada más falso, pues vemos a Mark relacionarse perfectamente con sus amigos, y sus proyectos, si bien es cierto que no presenta un gusto por lo fálico social, no frecuenta las fiestas, ni reuniones, ni grupos dónde el falo brilla, y en cambio busca, un "crea", una nueva forma de relación social que no pasa por el brillo fálico, ni sus prohibiciones, selecciones, trasgresiones etc... Esa posición la vemos en Eduardo, que se mueve más bien mal, pero se mueve, en la lógica fálica, la vemos también en los gemelos cuya demanda judicial responde a la rabia de que no haya creado un sistema falocentrico como ellos querían, y a lo que Mark muy acertadamente responde, "si hubieran querido crear facebook lo hubieran hecho". Mark inventa un vinculo basado en la forma de operar de la feminidad, que no atiende a prohibiciones, ni trasgresiones, pero al igual que les pasaba antaño, bueno ¿ahora no? a las mujeres, no es hasta el final del film que nos libramos de la interpretación de loco que le pone Erika, y lo hacemos tras la interpretación de otra mujer, la abogada. Decir que Erika se presenta en posición masculina y la abogada no, es obvio.
Pero a pesar de que Eduardo y los gemelos están en posición querellante contra la feminidad, el personaje de Sean Parker, el inventor de Napster, es el que mejor refleja de lo que se trata: toda sus historia y de forma épica está basada en la trasgresión, su lógica amorosa responde a la llamada fálica, él brilla. Sean Parker envestido de todos los atributos del "hombre" antiguo, guapo, narcisista, embaucador, pendón, don Juan, vicioso etc... destaca y hace patente aún mas, la sutil figura de Mark que encarna y hace posible el uso del "acontecimiento" femenino: la más exquisita y sutil entrega en el amor...
Y vemos el resultado que está produciendo en el mundo...
http://www.nel-medellin.org/template.php?sec=Actividades&file=Actividades/Detalle/CI-NEL/2011/La-red-social_La-experiencia-psicoanalitica-La-red-social.html&utm_medium=email&utm_campaign=Actividad+de+CI-NEL%2C+en+la+NEL-Medell%C3%ADn&utm_source=YourMailingListProvider&utm_term=Mas+informaci%26oacute%3Bn
INDIGNADOS: la voz de los ciudadanos

"Especuláis con nuestras vidas" rezaba una pancarta desplegada ante la torre del BCE en Fráncfort, el 15 de octubre de 2011.
AFP
Los movimientos de indignados que proliferan en todo el mundo representan una nueva vía de participación política. Esta forma no organizada exige a las instituciones como los partidos políticos o los sindicatos un diálogo permanente que pone en entredicho su autoridad.
A primera vista, se trataba de una manifestación como cualquier otra, una marcha de protesta clásica en la vía pública. El sábado 15 octubre, en todo el mundo, la gente respondió a la llamada de los “indignados”, que invitaban a la población a tomar las calles. En Fráncfort, varios miles de ciudadanos se reunieron y caminaron hacia el barrio financiero, hasta el edificio del Banco Central Europeo (BCE). La marcha comenzó y acabó con las declaraciones habituales. Pero el interés de esta jornada era otro.
Lo que se gestaba en Internet se manifestó en la calle. Se vieron muchas parejas, en particular gente de cierta edad. Si los partidos políticos estaban poco representados, los sindicatos estaban directamente ausentes. Eran pocos los grupos de más de cinco personas. Esta manifestación agrupaba a personas que habían optado por salir de una sociedad anónima para acceder a una comunidad integrada por desconocidos.
Sus motivaciones parecían diversas. Un persona de edad avanzada comentaba su temor a la guerra. Un grupo de jóvenes se negaba rotundamente a quitarse las máscaras inspiradas en el personaje de V de Vendetta. En las filas de manifestantes, se encontraba tanto gente de broma como ciudadanos que cumplían seriamente una misión. Resulta difícil determinar el perfil y las reivindicaciones de los indignados. Pero esta pregunta quizás no es la que más importe. Hay otras dos que sin duda tienen más peso: ¿cómo ha surgido esta forma de protesta? ¿Y cómo puede aprovechar la sociedad su potencial?
En este movimiento, la protesta en la vía pública ya no es un medio para apoyar la lucha de un sindicato o de un partido político. Son los ciudadanos mismos los que se representan.La protesta se dirige contra las instituciones, pero ellos tienen buen cuidado para no institucionalizarse.Cada uno toma la iniciativa individual de manifestarse y, con este acto de protesta, entra en una comunidad.
El presidente estadounidense Barack Obama, que siempre reaccionó a las reivindicaciones políticas de los ciudadanos planteando la misma pregunta, "Where is the movement?" [¿Dónde está el movimiento?], se enfrenta hoy a una corriente que no reúne reivindicaciones comunes. El proceso tradicional de protesta se ha invertido.Este diagnóstico,realizado hace quince días por el catedrático de periodismo estadounidense Jeff Jarvis a propósito del movimiento neoyorquino, también se puede aplicar a Alemania: en este caso nos encontramos ante una "revolución mediante hashtag". La expresión es una hipérbole, porque el movimiento no es una revolución. Aunque muestre una mutación estructural interesante.
Un debate continuo
El hashtag [palabra o frase que comienza por “#”], utilizado en las redes sociales para clasificar por temas las noticias y los comentarios, se ha convertido en un eficaz modo de coordinar la comunicación y debilita otra lógica centralizadora hasta ahora en vigor: la autoridad del autor. Se discuten cuestiones de fondo, o mejor aún: se asocia cada vez con más frecuencia al ciudadano, allí donde aparece el hashtag correspondiente, sin depender de los medios de comunicación dominantes.
De momento, la función del hashtag en el debate público parece aún limitado. Pero la innovación suscita interés en Alemania, sobre todo entre los partidos oficiales. Los programas políticos, desprovistos desde hace tiempo de sentido, actualizados en función de los plazos electorales e ideados para que sean válidos a medio plazo, deberían perder la poca credibilidad que les queda. En su lugar surgen nuevas formas de comunicación entre la política y la opinión, basadas en el debate continuo.
Llevando el análisis un poco más lejos, podría decirse que el movimiento de los indignados no es una revuelta como las que suelen verse, sino el rostro de una nueva forma de implicación política. Si bien esta participación ciudadana se orienta aún hacia formas de acción conocidas, se basa en mecanismos totalmente nuevos. Representa ya un potencial de movilización considerable. Y se distingue sobre todo por un aspecto: triunfa ante el desencanto que se siente con respecto a la política.
http://www.presseurop.eu//es/content/article/1070311-la-voz-de-los-ciudadanos
¿Qué es lo contemporáneo?
- Giorgio Agamben
La pregunta que quisiera apuntar al comienzo de este [texto] es: “¿De quién y de qué somos contemporáneos? Y, ante todo, ¿qué significa ser contemporáneos?” Una primera y provisoria indicación para orientar nuestra búsqueda hacia una respuesta nos llega de Nietzsche. Justamente en uno de sus cursos en el Collège de France, Roland Barthes la resume de esta manera: “Lo contemporáneo es lo intempestivo”. En 1874, Friedrich Nietzsche, un joven filósofo que había trabajado hasta ese momento con textos griegos y dos años antes había alcanzado una inesperada fama con El nacimiento de la tragedia, publica las Unzeitgemässe Betrachtungen, las “Consideraciones intempestivas”, con las que quiere hacer las cuentas con su tiempo, tomar posición con respecto al presente. “Esta consideración es intempestiva”, así se lee al principio de la segunda “Consideración”, pues trata de “entender como un mal, un inconveniente y un defecto algo de lo que la época está orgullosa, es decir, su cultura histórica, pues yo pienso que todos somos devorados por la fiebre de la historia pero por lo menos tendríamos que darnos cuenta”. Nietzsche coloca su pretensión de “actualidad”, “su contemporaneidad” con respecto al presente, dentro de una falta de conexión, en un desfase. Pertenece verdaderamente a su tiempo, es realmente contemporáneo aquel que no coincide perfectamente con él ni se adapta a sus pretensiones, y es por ello, en este sentido, no actual; pero, justamente por ello, justamente a través de esta diferencia y de este anacronismo, él es capaz más que los demás de percibir y entender su tiempo.
Esta falta de coincidencia, este intervalo no significa, obviamente, que contemporáneo sea aquel que vive en otro tiempo, un nostálgico que está mejor en la Atenas de Pericles o en el París de Robespierre y del marqués de Sade que en la ciudad o en el tiempo en el que le tocó vivir. Un hombre inteligente puede odiar su tiempo, pero de todas maneras sabe que pertenece a él irrevocablemente, sabe que no puede huir a su tiempo.
La contemporaneidad es esa relación singular con el propio tiempo, que se adhiere a él pero, a la vez, toma distancia de éste; más específicamente, ella es esa relación con el tiempo que se adhiere a él a través de un desfase y un anacronismo. Aquellos que coinciden completamente con la época, que concuerdan en cualquier punto con ella, no son contemporáneos pues, justamente por ello, no logran verla, no pueden mantener fija la mirada sobre ella.
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En 1923, Osip Mandelštam escribe una poesía que titula “El siglo” (aunque la palabra rusa vek significa también “época”). Ella contiene no una reflexión sobre el siglo, sino sobre la relación entre el poeta y su tiempo, es decir, sobre la contemporaneidad. No el “siglo”, sino, según las palabras que abren el primer verso, “mi siglo” (vek moi):
Siglo mío, mi bestia, ¿quién podrá/ mirarte a los ojos/ y unir con su sangre/ las vértebras de dos siglos?
El poeta, quien tenía que pagar su contemporaneidad con la vida, es aquel que debe tener fija la mirada en los ojos de su siglo-bestia, unir con su sangre la espalda despedazada de su tiempo. Los dos siglos, los dos tiempos no son solamente, como fue sugerido, el siglo XIX y el XX, sino también, y ante todo el tiempo de la vida del individuo (recuerden que la palabra latina saeculum significa en sus orígenes el tiempo de la vida) y el tiempo histórico colectivo, que llamamos, en este caso, el siglo XX, cuya espalda —aprendemos en la última estrofa de la poesía— está despedazada. El poeta, en cuanto contemporáneo, representa esta fractura, es lo que impide al tiempo formarse y, a la vez, la sangre que debe suturar la ruptura. El paralelismo entre el tiempo —y las vértebras— de la criatura y el tiempo —y las vértebras— del siglo constituye uno de los temas esenciales de la poesía:
Hasta que vive la criatura/ debe llevar sus propias vértebras,/ los flujos bromean/ con la invisible columna vertebral./ Como tierno, infantil cartílago/ es el siglo neonato de la tierra.
El otro gran tema —también éste, como el anterior, una imagen de la contemporaneidad— es el de las vértebras despedazadas del siglo y de su unión, que es obra del individuo (en este caso, del poeta):
Para liberar al siglo de las cadenas/ para dar inicio al nuevo mundo/ se necesita reunir con la flauta/ las rodillas nudosas de los días.
Se puede probar con la siguiente estrofa, la que cierra el poema, que se trata de una labor irrealizable —o, incluso paradójica—. No sólo la época-bestia tiene las vértebras despedazadas, sino también vek, el siglo que apenas nació, con un gesto imposible para quien tiene la espalda rota, quiere voltearse hacia atrás, contemplar las propias huellas y, de este modo, muestra su rostro demente:
Pero está despedazada tu columna/ mi estupendo y pobre siglo./ Con una sonrisa insensata/ como un bestia alguna vez flexible/ te volteas hacia atrás, débil y cruel/ a contemplar tus huellas.
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El poeta —el contemporáneo— debe tener fija la mirada en su tiempo. ¿Pero qué es lo que ve quien observa su tiempo, la sonrisa demente de su siglo? En este punto quisiera proponerles una segunda definición de la contemporaneidad: contemporáneo es aquel que tiene la mirada fija en su tiempo, para percibir no la luz sino la oscuridad. Todos los tiempos son, para quien experimenta la contemporaneidad, oscuros. Contemporáneo es, justamente, aquel que sabe ver esta oscuridad, y que es capaz de escribir mojando la pluma en las tinieblas del presente. ¿Pero qué significa “ver las tinieblas”, “percibir la oscuridad”?
Una primera respuesta nos la sugiere la neurofisiología de la visión. ¿Qué nos pasa cuando nos encontramos en un ambiente en el que no hay luz, o cuando cerramos los ojos? ¿Qué es la oscuridad que vemos en ese momento? Los neurofisiólogos nos dicen que la ausencia de luz desinhibe una serie de células periféricas de la retina, llamadas justamente off-cells, que entran en actividad y producen esa particular especie de visión que llamamos oscuridad. Por lo tanto, la oscuridad no es un concepto exclusivo, la simple ausencia de luz, algo como una no-visión, sino el resultado de la actividad de las off-cells, un producto de nuestra retina. Esto significa, si regresamos ahora a nuestra tesis sobre la oscuridad de la contemporaneidad, que percibir esta oscuridad no es una forma de inercia o de pasividad, sino implica una actividad y una habilidad particular, que, en nuestro caso, corresponden a neutralizar las luces que provienen de la época para descubrir sus tinieblas, su oscuridad especial, que, sin embargo, no se puede separar de esas luces.
Puede decirse contemporáneo sólo aquel que no se deja cegar por las luces del siglo y que logra distinguir en ellas la parte de la sombra, su íntima oscuridad. Sin embargo, con todo ello, no hemos logrado todavía responder a nuestra pregunta. ¿Por qué el lograr percibir las tinieblas que provienen de la época tendría que interesarnos? ¿No es quizá la oscuridad una experiencia anónima y por definición impenetrable, algo que no está dirigido a nosotros y que no puede, por eso mismo, correspondernos? Al contrario, el contemporáneo es aquel que percibe la oscuridad de su tiempo como algo que le corresponde y no deja de interpelarlo, algo que, más que otra luz se dirige directa y especialmente a él. Contemporáneo es aquel que recibe en pleno rostro el haz de tinieblas que proviene de su tiempo.
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En el firmamento que observamos en la noche, las estrellas resplandecen rodeadas por una espesa oscuridad. Dado que en el universo hay un número infinito de galaxias y de cuerpos luminosos, la oscuridad que vemos en el cielo es algo que, según los expertos, necesita de una explicación. Es justamente de la explicación que la astrofísica contemporánea da de esta oscuridad de lo que quisiera hablarles en este momento. En el universo en expansión, las galaxias más remotas se alejan de nosotros a una velocidad tan fuerte que su luz no logra alcanzarnos. Lo que percibimos como la oscuridad del cielo, es esta luz que viaja a una gran velocidad hacia nosotros y, sin embargo, no puede alcanzarnos pues las galaxias de las que proviene se alejan a una velocidad superior a la de la luz.
Percibir en la oscuridad del presente esta luz que trata de alcanzarnos y no puede hacerlo, esto significa ser contemporáneos. Por ello los contemporáneos son raros. Y por eso, ser contemporáneos es, ante todo, una cuestión de valor: pues significa ser capaces no sólo de tener la mirada fija en la oscuridad de la época, sino incluso percibir en esa oscuridad una luz que, dirigida hacia nosotros, se aleja infinitamente. Es decir, una cosa más: ser puntuales a una cita a la que sólo se puede faltar.
Es por ello que el presente que percibe la contemporaneidad tiene las vértebras rotas. En efecto, nuestro tiempo, el presente no es solamente el más lejano: no puede de ninguna manera alcanzarnos. Su espalda está despedazada y nosotros nos mantenemos exactamente en el punto de la fractura. A pesar de todo, por esto somos contemporáneos a él. Entiendan bien que la cita que está en cuestión con la contemporaneidad no tiene lugar sólo en el tiempo cronológico: está en el tiempo cronológico, algo que es necesario y que lo transforma. Y esta urgencia es la inconveniencia, el anacronismo que nos permite comprender nuestro tiempo en la forma de un “demasiado pronto”, que es también un “demasiado tarde”, de un “ya” que es, incluso, un “no aún”. Y, al mismo tiempo, reconocer en las tinieblas del presente la luz que, sin que jamás pueda alcanzarnos, está perennemente en viaje hacia nosotros.
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La contemporaneidad se inscribe en el presente y lo marca, ante todo, como arcaico, y sólo quien percibe en lo más moderno y reciente los indicios y las marcas de lo arcaico puede ser contemporáneo. Arcaico significa: cercano al arké, es decir, al origen. Pero el origen no está situado sólo en un pasado cronológico, él es contemporáneo al devenir histórico y no cesa de actuar en éste, de la misma manera que el embrión sigue actuando en los tejidos del organismo maduro y el niño en la vida psíquica del adulto. La división y, al mismo tiempo, la cercanía, que definen la contemporaneidad tienen su fundamento en esta cercanía con el origen, que en ningún punto late con tanta fuerza como en el presente. Quien ha visto por primera vez, llegando al amanecer por mar, los rascacielos de Nueva York, rápidamente percibe esta facies arcaica del presente, esta proximidad con las ruinas cuyas imágenes atemporales del 11 de septiembre hicieron evidentes a todos.
Los historiadores de la literatura y del arte saben que entre lo arcaico y lo moderno hay una cita secreta, y no sólo porque, justamente, las formas más arcaicas parecen ejercer sobre el presente una fascinación particular, sino más bien porque la llave de lo moderno está escondida en lo inmemorial y en lo prehistórico. Así el mundo antiguo, al llegar a su fin, se vuelve, para reencontrarse, con sus inicios; la vanguardia, que se perdió en el tiempo, persigue lo primitivo y lo arcaico. Es en este sentido que se puede decir que la vía de entrada al presente tiene necesariamente la forma de una arqueología. Que, sin embargo, no retrocede a un pasado remoto, sino a lo que en el presente no podemos vivir de ninguna manera, y al permanecer sin vivir, es incesantemente absorbido, hacia el origen, sin que se pueda alcanzar jamás. Dado que el presente no es otra cosa más que lo no-vivido de todo lo vivido y lo que impide el acceso al presente es justamente la masa de lo que, por alguna razón (su carácter traumático, su demasiada cercanía), no logramos vivir en él. El cuidado puesto a esto no-vivido es la vida del contemporáneo. Y ser contemporáneos significa, en este sentido, regresar a un presente en el que nunca hemos estado.
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Aquellos que han intentado reflexionar sobre la contemporaneidad, lo pudieron hacer sólo con la condición de dividirla en varios tiempos, de introducir en el tiempo una des-homogeneidad esencial. Quien puede decir: “mi tiempo” divide al tiempo, inscribe en él una cesura y una discontinuidad: y, sin embargo, justamente a través de esta cesura, de esta interpolación del presente en la homogeneidad inerte del tiempo lineal, el contemporáneo pone en obra una relación especial entre los tiempos. Si, como vimos, es el contemporáneo el que despedazó las vértebras de su tiempo (o, más bien, percibió la falla, o el punto de ruptura). Él hace de esta fractura el lugar de una cita y de un encuentro entre los tiempos y las generaciones. Nada más ejemplar, en este sentido, que el gesto de Pablo, en el momento en el que lleva a cabo y anuncia a sus hermanos la contemporaneidad por excelencia: el tiempo mesiánico: el ser contemporáneos del Mesías, y que llama justamente el “tiempo-de ahora” (ho nyn cairos). No sólo este tiempo es cronológicamente indeterminado (la parusía, el regreso de Cristo, que señala el fin, es verdadero y está cercano, pero es incalculable) sino que él tiene la singular capacidad de poner en relación consigo mismo cada instante del pasado, de hacer de cada momento o episodio de la narración bíblica una profecía o una prefiguración (typos es el término que Pablo prefiere) del presente (así Adán, a través del cual la humanidad recibió la muerte y el pecado, es “tipo” o figura del Mesías, que lleva a los hombres hacia la redención y hacia la vida).
Esto significa que el contemporáneo no es sólo aquel que, percibiendo la oscuridad del presente, comprende la luz incierta; es también aquel que, dividiendo e interpolando el tiempo, es capaz de transformarlo y de ponerlo en relación con los demás tiempos, de leer de forma inédita la historia, de “citarla” según una necesidad que no proviene de ninguna manera de su arbitrio sino de una exigencia a la que él no puede responder. Es como si esa invisible luz que es la oscuridad del presente proyectara su sombra sobre el pasado y éste, tocado por este haz de sombra, adquiriera la capacidad de responder a las tinieblas del presente. Algo más o menos semejante debía tener en mente Michael Foucault cuando escribía que sus investigaciones históricas sobre el pasado son solamente la sombra de su interrogación teórica del presente. Y W. Benjamin, cuando escribía que el índice histórico contenido en las imágenes del pasado muestra que ellas alcanzarán su legibilidad sólo en un determinado momento de su historia. Es de nuestra capacidad de escuchar esa exigencia y esa sombra, de ser contemporáneos no sólo de nuestro siglo y del “presente” sino también de sus figuras en los textos y en los documentos del pasado, que dependerán el éxito o fracaso de nuestro seminario.
*Este texto, inédito en español, fue leído en el curso de Filosofía Teorética que se llevó a cabo en la Facultad de Artes y Diseño de Venecia entre 2006 y 2007.
* Traducción: Verónica Nájera
Homo sacer fue la trilogía con la que el pensador italiano se colocó en un lugar prominente de la filosofía política contemporánea, aunque en su obra también confluyen ensayos sobre literatura, lingüística, derecho, teología, estética y metafísica. Alumno de Martin Heidegger entre 1966 y 1968, Giorgio Agamben (Roma, 1942) dirigió la edición italiana de las Obras completas de Walter Benjamin, y desde 2003 es profesor de estética en la Università de Venecia. Sus títulos más recientes son El reino y la gloria (2007) y Signatura rerum. Sobre el método (2008), en los que extiende el análisis de la soberanía política hacia las cuestiones económicas y gubernamentales.
http://salonkritik.net/08-09/2008/12/que_es_lo_contemporaneo_giorgi.php
Muestra fotográfica: América Latina y Caribe sin Hambre

mapa del hambre 2.00 x 2.jpg
Ver fotos:
http://www.rlc.fao.org/iniciativa/pendones/muestras/source/11.html
Los indígenas aislados de Perú

Los indígenas aislados
Corren peligro de extinción por las enfermedades y la pérdida de sus tierras
En las profundidades de la selva amazónica, en Perú, viven pueblos indígenas que no han tenido contacto con el mundo exterior.
Los trabajadores de las petroleras y los madereros ilegales invaden sus tierras y propagan enfermedades. Los indígenas no sobrevivirán si no se pone fin a esta situación.
http://www.survival.es/indigenas/aisladosperu
Del amor eterno a un amor sin límites

Entrevista a Jorge Chamorro
Entrevista: Del amor eterno a un amor sin límites, un tratamiento posible para la pareja
por Viviana Berger
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V: "Quizás esperan oír de mí lamentos de lo mucho que se sufre viviendo con un hombre como Diego, pero yo no creo que las márgenes de un río sufran por dejarlo correr" – decía sobre un muro del Museo de Frida Kahlo. - Llamó mucho mi atención la metáfora de la pareja para Frida. Una especie de "buen" acomodamiento, que permite sortear la dimensión conflictiva y de sufrimiento con la que puede toparse una relación.
- Ud. mencionaba en su artículo: "amar con el síntoma o amar con el alma…", ¿podría ampliarnos un poco esta idea?
JCH: En la medida que no hay una complementación natural de los sexos toda articulación es sintomática. ¿Qué significa esto? Que son formas especiales de cada pareja y de cada sujeto. Esto propone como idea que hay particularidades que combinan y otras que no. En este sentido es clara la metáfora del río; se tienen que encontrar un "río" que corra y "márgenes" que tengan el gusto de dejar correr. Pero no todas las "márgenes" soportan, combinan con "ríos" que corren, ni siquiera combinan con ríos, sino que por ejemplo, se acomodan a "ombúes". Uno se puede preguntar cómo hicieron para alguna vez combinar. Es muy sencillo, "las buenas razones" muchas veces transgreden las particularidades y fuerzan relaciones que nunca debieron existir. También puede ocurrir que las satisfacciones de los 20 años no sean las de los 50 y que se produzcan desencuentros... ¿Por qué habrá que aclarar estas cosas que son obvias? A nadie se le ocurre preguntarse por qué no puede usar la ropa de los 20 a los 60. Porque la pareja de nuestros tiempos encierra un ideal de inmortalidad. Es por esto que alguien pueda decir "He fracasado. Viví con una mujer 30 años, tuve 5 hijos y ahora me separé"... Por eso "el amor para siempre", o "hasta que la muerte nos separe" es algo que está inscripto en nuestra cultura, de una forma que no siempre fue. Jean Paul Sartre, escribió una pequeña obra, La suerte está echada... donde las cosas continuaban después de la muerte.
V: Es habitual recibir llamados del tipo: "¿Ud. atiende parejas? Estoy buscando un especialista en temas de pareja". ¿Qué puede hacer un psicoanalista frente a esta demanda?
JCH: Un psicoanalista en primera instancia no cree que exista un inconsciente colectivo. Freud se planteó este tema en el Porvenir de una ilusión y lo descartó. La suposición de un inconsciente colectivo aparece cuando una pareja se expresa en términos de "nosotros". El primer paso es desarticular ese "nosotros". A quien dice "nosotros", hay que preguntarle quién lo dice o lo dijo. Es decir, forzamos el pasaje del plural al uno. Segundo, cada sujeto entonces queda remitido a su propio discurso. Por lo tanto a sus fantasmas, síntomas…No hay otra forma para realizar este recorrido que atender al discurso pronunciado efectivamente y ese siempre tiene "un" sujeto en su enunciación.
V: Sería muy interesante si pudiera comentarnos respecto de esa fórmula lacaniana que dice que la mujer es el síntoma del hombre y esa otra, respecto de que para la mujer, un hombre puede ser un estrago.
JCH: La mujer es síntoma del hombre, en la medida en que le cree. Clínicamente se registra cuando un hombre cita constantemente a su mujer. Esto es solidario del estrago - si le creo, y eso se combina con cierto tipo de mujer, - el daño es inexorable. Ese tipo de mujer, es la histérica que "es" ella el hombre y por lo tanto registra metódicamente la falta en el partenaire masculino. Esto se combina mejor cuando ella necesita construir al hombre y en esa medida permite el desarrollo del creyente.
Lo que llamamos el Otro así con mayúscula, es una creación del neurótico. El neurótico necesita ese Otro, necesita creer en él, en la medida que el neurótico es un sujeto indeterminado. Su determinación le viene de afuera, vía el reconocimiento, el amor, el deseo.
V: Si el análisis opera sobre el goce sintomático de los sujetos; entonces, también, quizás, por añadidura, el análisis influirá en la relación con el partenaire de la realidad que encarna el objeto para ese sujeto. Hay un cierto prejuicio, "si va al analista, seguro que se separa". ¿El análisis, ensancha la capacidad de amar del sujeto o amenaza los matrimonios de los analizantes?
JCH: Nada que ver….puede ocurrir pero esto no es inexorable. Los síntomas de uno y del otro complican a veces a una pareja, oscurecen el amor, el deseo. Cuando son despejados, levantados, y/o cada uno es remitido a su propio síntoma, el efecto puede ser diverso. Si la pareja tenía solamente como conexión, las peleas, los celos, el desprecio, en ese caso queda un vacío que conducirá a la separación. Pero a veces no es así, la conexión profunda de la pareja está interferida por los celos de uno de ellos, por ejemplo. Levantado ese síntoma o bien desalojado de la pareja, ésta se renueva. Algunas veces es necesario consumar la separación para hacer posible el renacimiento del vínculo. Freud ubicaba dentro de los efectos benéficos del análisis el desarrollo de la capacidad de amar y trabajar. Lacan habla de un amor sin límites, que esencialmente es un amor no condicionado por el Otro… esto significa esencialmente que el amor no está sometido a pruebas de su existencia constantemente. Una cosa es el amor, y otra las pruebas de amor; éstas se agotan en el mismo acto en que se dan. Están sometidas a una demanda infinita.
Fuente:
http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/edicion/Problemas-de-pareja/350/Entrevista-Del-amor-eterno-a-un-amor-sin-limites-un-tratamiento-posible-para-la-pareja
Centenario del nacimiento de Jose María Arguedas
, 
José María Arguedas Altamirano (n. Andahuaylas, 18 de enero de 1911 - m. Lima, 2 de diciembre de 1969), fue un escritor, antropólogo y etnólogo peruano. Como escritor es autor de novelas y cuentos que lo han llevado a ser considerado como uno de los tres grandes representantes de la corriente indigenista en el Perú, junto con Ciro Alegría y Manuel Scorza. Introdujo en la literatura indigenista una visión interior más rica e incisiva. La cuestión fundamental que se plantea en sus obras es la de un país dividido en dos culturas (la andina de origen quechua y la urbana de raíces europeas), que deben integrarse en una relación armónica de carácter mestizo. Los grandes dilemas, angustias y esperanzas que ese proyecto plantea son el núcleo de su visión.
Su labor como antropólogo e investigador social no ha sido muy difundida, pese a su importancia y a la influencia que tuvo en su trabajo literario. Se debe destacar su estudio sobre el folclore peruano, en particular de la música andina; al respecto tuvo un contacto estrechísimo con cantantes, músicos, danzantes de tijeras y diversos bailarines de todas las regiones del Perú. Su contribución a la revalorización del arte indígena, reflejada especialmente en el huayno y la danza, ha sido muy importante.
Fue además traductor y difusor de la literatura quechua, antigua y moderna, ocupaciones todas que compartió con sus cargos de funcionario público y maestro.
Novelas y cuentos
Aunque no fue diestro en el manejo de las técnicas narrativas modernas, su literatura (basada especialmente en las descripciones) supo comunicar con gran intensidad la esencia de la cultura y el paisaje andinos. A continuación, una lista de sus creaciones literarias en prosa:
1935 - Agua. Colección de cuentos integrada por: Agua, Los escoleros y Warma kuyay. Segundo premio en el concurso internacional promovido por la Revista Americana de Buenos Aires. Traducida al ruso, alemán, francés e inglés por La Literatura Internacional, de Moscú.
1941 - Yawar Fiesta. Novela. Revisada en 1958.
1953 - La muerte de los hermanos Arango. Cuento. Primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento en México.
1954 - Diamantes y pedernales. Novela.
1958 - Los ríos profundos. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Fue reeditada en 1978 por la Biblioteca Ayacucho de Caracas con prólogo de Mario Vargas Llosa.
1961 - El Sexto. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1962.
1962 - La agonía de Rasu Ñiti. Cuento.
1964 - Todas las sangres. Novela.
1965 - El sueño del pongo. Cuento.
1967 - Amor mundo y todos los cuentos. Libro de cuentos.
1971 - El zorro de arriba y el zorro de abajo. Novela que dejó inconclusa y que fue publicada póstumamente. En sus páginas traza una explicación de la crisis que lo llevó al suicidio.
1973 - Cuentos olvidados. Compilación póstuma de cuentos.
Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Arguedas
... Pero el centenario de su nacimiento no debería ser ocasión únicamente para expiaciones. Debe ser, ante todo, una celebración, el recuerdo de que su obra y su vida se fundaban en una apuesta primordial: que la cultura de los Andes -imbuida de amor a la naturaleza, moral y estéticamente superior a quienes la sojuzgaban- era capaz de salvar a la humanidad contemporánea presa de un progreso avaro e insensato que se erige sobre la explotación de la tierra y de nuestros semejantes, la apuesta todavía vigente de que hay otra humanidad posible...
http://kolumnaokupa.lamula.pe/2011/01/23/confesiones-culposas-de-ariel-dorfman-sobre-arguedas/

José María Arguedas Altamirano (n. Andahuaylas, 18 de enero de 1911 - m. Lima, 2 de diciembre de 1969), fue un escritor, antropólogo y etnólogo peruano. Como escritor es autor de novelas y cuentos que lo han llevado a ser considerado como uno de los tres grandes representantes de la corriente indigenista en el Perú, junto con Ciro Alegría y Manuel Scorza. Introdujo en la literatura indigenista una visión interior más rica e incisiva. La cuestión fundamental que se plantea en sus obras es la de un país dividido en dos culturas (la andina de origen quechua y la urbana de raíces europeas), que deben integrarse en una relación armónica de carácter mestizo. Los grandes dilemas, angustias y esperanzas que ese proyecto plantea son el núcleo de su visión.
Su labor como antropólogo e investigador social no ha sido muy difundida, pese a su importancia y a la influencia que tuvo en su trabajo literario. Se debe destacar su estudio sobre el folclore peruano, en particular de la música andina; al respecto tuvo un contacto estrechísimo con cantantes, músicos, danzantes de tijeras y diversos bailarines de todas las regiones del Perú. Su contribución a la revalorización del arte indígena, reflejada especialmente en el huayno y la danza, ha sido muy importante.
Fue además traductor y difusor de la literatura quechua, antigua y moderna, ocupaciones todas que compartió con sus cargos de funcionario público y maestro.
Novelas y cuentos
Aunque no fue diestro en el manejo de las técnicas narrativas modernas, su literatura (basada especialmente en las descripciones) supo comunicar con gran intensidad la esencia de la cultura y el paisaje andinos. A continuación, una lista de sus creaciones literarias en prosa:
1935 - Agua. Colección de cuentos integrada por: Agua, Los escoleros y Warma kuyay. Segundo premio en el concurso internacional promovido por la Revista Americana de Buenos Aires. Traducida al ruso, alemán, francés e inglés por La Literatura Internacional, de Moscú.
1941 - Yawar Fiesta. Novela. Revisada en 1958.
1953 - La muerte de los hermanos Arango. Cuento. Primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento en México.
1954 - Diamantes y pedernales. Novela.
1958 - Los ríos profundos. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Fue reeditada en 1978 por la Biblioteca Ayacucho de Caracas con prólogo de Mario Vargas Llosa.
1961 - El Sexto. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1962.
1962 - La agonía de Rasu Ñiti. Cuento.
1964 - Todas las sangres. Novela.
1965 - El sueño del pongo. Cuento.
1967 - Amor mundo y todos los cuentos. Libro de cuentos.
1971 - El zorro de arriba y el zorro de abajo. Novela que dejó inconclusa y que fue publicada póstumamente. En sus páginas traza una explicación de la crisis que lo llevó al suicidio.
1973 - Cuentos olvidados. Compilación póstuma de cuentos.
Fuente:
http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Arguedas
... Pero el centenario de su nacimiento no debería ser ocasión únicamente para expiaciones. Debe ser, ante todo, una celebración, el recuerdo de que su obra y su vida se fundaban en una apuesta primordial: que la cultura de los Andes -imbuida de amor a la naturaleza, moral y estéticamente superior a quienes la sojuzgaban- era capaz de salvar a la humanidad contemporánea presa de un progreso avaro e insensato que se erige sobre la explotación de la tierra y de nuestros semejantes, la apuesta todavía vigente de que hay otra humanidad posible...
http://kolumnaokupa.lamula.pe/2011/01/23/confesiones-culposas-de-ariel-dorfman-sobre-arguedas/
Mejor, no “vivir a pleno”

Por Sergio Zabalza *
“Quiero disfrutar cada momento, que cada instante tenga una intensidad especial, quiero ser libre, vivir a pleno.” Así decía una persona que se sentía muy exigida por el entorno, los ideales familiares, el trabajo, las obligaciones sociales, sus relaciones. Le llevó tiempo descubrir que estas pretensiones de vida plena y total no eran más que la nueva y remozada versión de aquella exigencia que la atormentaba. “Vivir a pleno” es una frase que suena tan bella, tan vital, juvenil, seductora... vendedora. Pero suele acarrear frustración, desencanto y desconsuelo. Porque hay que estar a mil, siempre al palo. Se trata de una actitud que promete seducción, éxito o poder a un costo muy alto.
En efecto, este vivir a pleno está teñido de una impronta consumista, es una aspiración que no escapa a la lógica de utilidad que gobierna el mundo de los negocios, del yugo y los afanes cotidianos.
Miguel Mascialino, experto en etimología, recuerda que, en latín negotium es la negación del ocio y remite a dificultad. Ese “vivir a pleno” está más cerca del negocio que del ocio. Al respecto, Lacan se divertía comentando las paradojas del principio del placer a propósito del alienante trabajo de hacer colas para “disfrutar” durante las vacaciones.
El síntoma participa de esta pérfida lógica binaria: “Tengo miedo de que si me ausento un par de semanas, bajen las ventas del periódico; pero tengo hasta más miedo de que, a pesar de mi ausencia, las ventas no bajen”, cita Slavoj Zizek (El sublime objeto de la ideología) a propósito de un famoso chiste sobre el jefe de redacción de uno de los periódicos de Hearst: a pesar de que Hearst trataba de persuadirlo, él no quería hacer uso de sus días de descanso tan merecidos... Y agrega Zizek: “Esta es la paradoja del concepto psicoanalítico de síntoma: el síntoma es un elemento adherido a uno como una especie de parásito y ‘echa a perder el juego’, pero, si lo eliminamos, las cosas se ponen aún peor: perdemos todo lo que tenemos, incluso el resto que estaba amenazado, pero no destruido, por el síntoma”.
Ahora bien, hay otra forma de entender el placer de estar vivo: “Celebración es una palabra que explícitamente suprime toda representación de una meta hacia la que se estuviera caminando”, dice el filósofo Hans-Georg Gadamer en La actualidad de lo bello. No son pocas las veces en que uno descubre –días después de haberlo vivido– cuán agradable resultó tal experiencia; cómo se divirtió trabajando en determinada tarea o estando en aquella reunión. En definitiva, todas escenas en que las expectativas de goce o disfrute, lejos de estar sometidas a la lógica de la utilidad, se insinuaban dispuestas a la novedad, la contingencia o la sorpresa.
El ámbito del tiempo libre muestra el intervalo que media entre estas dos disposiciones antagónicas: el negotium y el otium: la exigencia de un rendimiento útil (aun en la diversión) y la disposición auspiciosa ante la novedad, el cambio o lo diferente.
En torno de las vacaciones se suscitan las más diversas y disparatadas consecuencias. Por un lado: desenfrenos, accidentes, excesos y violencia de todo tipo; por otro: la entrega que deja paso a una nueva etapa, ese desasimiento en que uno descansa hasta de las mismas vacaciones.
* Psicoanalista. Hospital Alvarez.
Fuente:
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-161199-2011-02-01.html
“Quiero disfrutar cada momento, que cada instante tenga una intensidad especial, quiero ser libre, vivir a pleno.” Así decía una persona que se sentía muy exigida por el entorno, los ideales familiares, el trabajo, las obligaciones sociales, sus relaciones. Le llevó tiempo descubrir que estas pretensiones de vida plena y total no eran más que la nueva y remozada versión de aquella exigencia que la atormentaba. “Vivir a pleno” es una frase que suena tan bella, tan vital, juvenil, seductora... vendedora. Pero suele acarrear frustración, desencanto y desconsuelo. Porque hay que estar a mil, siempre al palo. Se trata de una actitud que promete seducción, éxito o poder a un costo muy alto.
En efecto, este vivir a pleno está teñido de una impronta consumista, es una aspiración que no escapa a la lógica de utilidad que gobierna el mundo de los negocios, del yugo y los afanes cotidianos.
Miguel Mascialino, experto en etimología, recuerda que, en latín negotium es la negación del ocio y remite a dificultad. Ese “vivir a pleno” está más cerca del negocio que del ocio. Al respecto, Lacan se divertía comentando las paradojas del principio del placer a propósito del alienante trabajo de hacer colas para “disfrutar” durante las vacaciones.
El síntoma participa de esta pérfida lógica binaria: “Tengo miedo de que si me ausento un par de semanas, bajen las ventas del periódico; pero tengo hasta más miedo de que, a pesar de mi ausencia, las ventas no bajen”, cita Slavoj Zizek (El sublime objeto de la ideología) a propósito de un famoso chiste sobre el jefe de redacción de uno de los periódicos de Hearst: a pesar de que Hearst trataba de persuadirlo, él no quería hacer uso de sus días de descanso tan merecidos... Y agrega Zizek: “Esta es la paradoja del concepto psicoanalítico de síntoma: el síntoma es un elemento adherido a uno como una especie de parásito y ‘echa a perder el juego’, pero, si lo eliminamos, las cosas se ponen aún peor: perdemos todo lo que tenemos, incluso el resto que estaba amenazado, pero no destruido, por el síntoma”.
Ahora bien, hay otra forma de entender el placer de estar vivo: “Celebración es una palabra que explícitamente suprime toda representación de una meta hacia la que se estuviera caminando”, dice el filósofo Hans-Georg Gadamer en La actualidad de lo bello. No son pocas las veces en que uno descubre –días después de haberlo vivido– cuán agradable resultó tal experiencia; cómo se divirtió trabajando en determinada tarea o estando en aquella reunión. En definitiva, todas escenas en que las expectativas de goce o disfrute, lejos de estar sometidas a la lógica de la utilidad, se insinuaban dispuestas a la novedad, la contingencia o la sorpresa.
El ámbito del tiempo libre muestra el intervalo que media entre estas dos disposiciones antagónicas: el negotium y el otium: la exigencia de un rendimiento útil (aun en la diversión) y la disposición auspiciosa ante la novedad, el cambio o lo diferente.
En torno de las vacaciones se suscitan las más diversas y disparatadas consecuencias. Por un lado: desenfrenos, accidentes, excesos y violencia de todo tipo; por otro: la entrega que deja paso a una nueva etapa, ese desasimiento en que uno descansa hasta de las mismas vacaciones.
* Psicoanalista. Hospital Alvarez.
Fuente:
http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-161199-2011-02-01.html
Los mejores deseos en este 2011

Les deseamos a todas las buenas personas que conocemos que el próximo año tengan toda la fuerza y den lo mejor de sí mismos sin importarles que les recompensen sus esfuerzos para trabajar por un mundo mejor, en el que la paz sea posible, con justicia y equidad y en el que sobrevivan las utopías aunque parezcan (y sean) imposibles.
El riesgo de las bebidas energéticas

En Estados Unidos varios estados han prohibido la venta de las llamadas bebidas alcohólicas cafeinadas y ahora la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA, por sus siglas en inglés) de ese país advirtió a otros cuatro fabricantes que retiren sus productos del mercado.
Los expertos advierten del riesgo de mezclar estas bebidas con alcohol.
Varios estudios pasados habían revelado un vínculo entre el consumo de estas bebidas y un mayor riesgo de accidentes y trastornos vinculados al alcohol.
Ahora, sin embargo, los expertos advierten que hace falta también llevar a cabo investigaciones sobre los riesgos de las bebidas energéticas, porque los jóvenes y los adolescentes -los principales consumidores- continúan mezclándolas con alcohol.
"Aunque varios fabricantes de cerveza cafeinada han retirado sus productos del mercado, no hay indicios de que los jóvenes hayan disminuido la práctica de combinar alcohol con bebidas energéticas", afirma el doctor Jonathan Howland, profesor de ciencias de salud comunitaria de la Universidad de Boston, Estados Unidos.
Según el investigador, que dirigió un trabajo publicado en American Journal of Preventive Medicine (Revista Estadounidense de Medicina Preventiva) los "pocos estudios" que se han llevado a cabo sobre los riesgos de la mezcla de alcohol con bebidas cafeinadas revelan que "los que lo consumen tienen tres veces más riesgo de salir de un bar altamente intoxicados", comparados con los que consumen alcohol sin cafeína.
Y cuatro veces más riesgo de intentar conducir después de salir del bar intoxicado, agrega...
Seguir leyendo:
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/12/101201_bebidas_energeticas_riesgos_men.shtml
Los expertos advierten del riesgo de mezclar estas bebidas con alcohol.
Varios estudios pasados habían revelado un vínculo entre el consumo de estas bebidas y un mayor riesgo de accidentes y trastornos vinculados al alcohol.
Ahora, sin embargo, los expertos advierten que hace falta también llevar a cabo investigaciones sobre los riesgos de las bebidas energéticas, porque los jóvenes y los adolescentes -los principales consumidores- continúan mezclándolas con alcohol.
"Aunque varios fabricantes de cerveza cafeinada han retirado sus productos del mercado, no hay indicios de que los jóvenes hayan disminuido la práctica de combinar alcohol con bebidas energéticas", afirma el doctor Jonathan Howland, profesor de ciencias de salud comunitaria de la Universidad de Boston, Estados Unidos.
Según el investigador, que dirigió un trabajo publicado en American Journal of Preventive Medicine (Revista Estadounidense de Medicina Preventiva) los "pocos estudios" que se han llevado a cabo sobre los riesgos de la mezcla de alcohol con bebidas cafeinadas revelan que "los que lo consumen tienen tres veces más riesgo de salir de un bar altamente intoxicados", comparados con los que consumen alcohol sin cafeína.
Y cuatro veces más riesgo de intentar conducir después de salir del bar intoxicado, agrega...
Seguir leyendo:
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/12/101201_bebidas_energeticas_riesgos_men.shtml
¿Qué tiene la comida mexicana que no tenga la peruana?

Javier Lizarzaburu
Perú
Perú ha emprendido una campaña que busca el reconocimiento internacional de su gastronomía.
"Esto no se gana porque tienes el mejor ceviche ó 4.000 especies de papas. Hay todo un trabajo de fondo, de investigación, de apoyo, que acá no se hace".
Fue lo primero que le dijo a BBC Mundo la cocinera y antropóloga peruana, Isabel Álvarez, en reacción a la noticia que la cocina mexicana fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Y es que la pregunta obligatoria es: ¿por qué Perú no aparece en esa lista, a pesar de que la nación andina empezó hace unos años una campaña que busca justamente el reconocimiento internacional a lo que considera una gastronomía de muy alta calidad?
"Perú no está en esa lista porque no existe una política a largo plazo que proteja nuestra diversidad cultural y nuestra cocina", dijo Álvarez.
Seguir leyendo:
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/11/101116_unesco_comida_peruana_patrimonio_lav.shtml
Perú
Perú ha emprendido una campaña que busca el reconocimiento internacional de su gastronomía.
"Esto no se gana porque tienes el mejor ceviche ó 4.000 especies de papas. Hay todo un trabajo de fondo, de investigación, de apoyo, que acá no se hace".
Fue lo primero que le dijo a BBC Mundo la cocinera y antropóloga peruana, Isabel Álvarez, en reacción a la noticia que la cocina mexicana fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Y es que la pregunta obligatoria es: ¿por qué Perú no aparece en esa lista, a pesar de que la nación andina empezó hace unos años una campaña que busca justamente el reconocimiento internacional a lo que considera una gastronomía de muy alta calidad?
"Perú no está en esa lista porque no existe una política a largo plazo que proteja nuestra diversidad cultural y nuestra cocina", dijo Álvarez.
Seguir leyendo:
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2010/11/101116_unesco_comida_peruana_patrimonio_lav.shtml
El curriculum y la doble lógica de inserción (lo universitario y las prácticas profesionales)
Roberto Agustín Follari*
Resumen
La práctica intrauniversitaria y sus reglas autolegitimatorias no tienen relación directa con las prácticas profesionales de quienes egresan de las universidades. Así, los planes de estudio pueden mantener sistemática disociación con las necesidades profesionales, sin que ello implique disfunción alguna dentro de la actividad universitaria. Por cierto que la universidad no tiene por qué responder mecánicamente a las demandas del mercado; pero sí debe asumir que la noción de crítica social debe resultar inmanente a las prácticas profesionales para las cuales se forma a los estudiantes. De lo contrario, se prepara a los mismos para el desempleo y la inadecuación laboral, o para un discurso que será abandonado en cuanto se inicie la actividad profesional.
Texto completo:
http://ries.universia.net/index.php/ries/article/view/51/curriculum
Resumen
La práctica intrauniversitaria y sus reglas autolegitimatorias no tienen relación directa con las prácticas profesionales de quienes egresan de las universidades. Así, los planes de estudio pueden mantener sistemática disociación con las necesidades profesionales, sin que ello implique disfunción alguna dentro de la actividad universitaria. Por cierto que la universidad no tiene por qué responder mecánicamente a las demandas del mercado; pero sí debe asumir que la noción de crítica social debe resultar inmanente a las prácticas profesionales para las cuales se forma a los estudiantes. De lo contrario, se prepara a los mismos para el desempleo y la inadecuación laboral, o para un discurso que será abandonado en cuanto se inicie la actividad profesional.
Texto completo:
http://ries.universia.net/index.php/ries/article/view/51/curriculum
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